Calentamiento Global

El cambio climático, entendido como el “conjunto de grandes y rápidas alteraciones que sufre el clima a causa del aumento de las temperaturas medias del planeta” representa el mayor desafío ambiental que ha de enfrentar la humanidad, ya que se ve exacerbado por la emisión ilimitada de gases de efecto invernadero, fenómeno que se  denomina “calentamiento global”. Este es una consecuencia de la quema de combustibles fósiles (como el petróleo y el carbón) y de la madera, que liberan dióxido de carbono (CO2) y otros “gases de invernadero”.

De no revertirse el fenómeno, se estima que dentro de unos 50 a 100 años el incremento de la temperatura producirá grandes cambios. En América del Sur se extinguiría un 40% de la flora y fauna esencial para los ecosistemas del planeta. En materia de alimentos, a nivel mundial producirá una fuerte caída del rendimiento de las cosechas de los países en desarrollo, se fundirán los glaciales y aumentará el nivel del mar amenazando a las grandes ciudades.

La Organización de Naciones Unidas estima que la cuarta parte de la población mundial carece de agua potable salubre y esta proporción se duplicará dentro de veinte años Frente a esta realidad, han surgido diferentes iniciativas para dar una respuesta organizada ante la evidente complejidad de la situación, entre ellas la convocatoria a conferencias internacionales sobre el tema y el establecimiento de acuerdos internacionales. El más importante de estos últimos es el protocolo de Kyoto. Estados Unidos, que es el mayor productor de CO2 mundial suscribió el protocolo pero nunca lo ratificó, y en el año 2001 se retiró. El calentamiento global, empero, no depende de manera abstracta de la quema de combustibles… Actualmente hay enormes  concentraciones de riqueza y de fuerzas productivas, y ha habido avances tecnológicos y científicos sin precedente. Pero todo esto lo monopoliza un puñado individuos para acumular más ganancias y causando grandes daños al medio ambiente y a los ecosistemas del planeta.

En este marco, los cristianos evangélicos nos hemos visto divididos. Están los que dudan de la veracidad de las afirmaciones sobre la extensión y las causas del calentamiento global negando la responsabilidad cristiana de cuidar el planeta.; hay también quienes tienen una visión apocalíptica y consideran el fenómeno como una señal inequívoca del fin del mundo.

Lo cierto es que la preocupación cristiana por el medio ambiente es un asunto moral que requerirá más atención a medida que los avances tecnológicos y las capacidades de la ciencia aumenten.

Cuidar la obra de Dios es un imperativo cristiano. Si no afrontamos con energía esta problemática –cual criaturas de Dios llamadas a ser vigilantes de su creación, entonces sí, estaríamos propiciando el fin… pero, no por voluntad de Nuestro Señor, sino por no atender su Palabra.

Para los evangélicos auténticos se trata de amar al prójimo a través del cuidado del planeta y de la responsabilidad de cuidar la Tierra de Dios.