mar

05

may

2009

La Santa Cena

¿Qué es la Santa Cena?

Ver: Lc 22.15-20; 1Co 11.24; Mat. 26.26–30; Mar. 14.22ss

         Ceremonia que recuerda la Cena que tomó Jesús con sus discípulos, el día en que fue entregado para ser juzgado y luego muerto.

 

         ¿Qué significado tiene?

Ver: Lc 22.15-20; 1Co 11.24; Mat. 26.26–30; Mar. 14.22ss

         Conmemora la muerte redentora de Cristo y a la vez simboliza la unidad de los cristianos y su reiterada fe en Cristo volverá pronto por su iglesia.

 

     La última cena que Jesús comió con sus discípulos, durante la Fiesta de la Pascua en la víspera de su crucifixión, sirve de base para la actual Cena del Señor. Evidentemente fue para Él un momento de extraordinaria importancia (Lc 22.15). Dio instrucciones precisas en cuanto a los preparativos (Mt 26.17ss.), y al parecer tomó precauciones para que Judas, y por ende los líderes judíos, no supieran de antemano dónde comerían.

 

     ¿Qué es la Pascua?

     Era una fiesta del pueblo de Israel que conmemoraba la salida del pueblo de Dios de Egipto

     El Lavamiento de los pies que Jesús hizo a sus discípulos (Jn 13.4–17) dio inicio a la celebración de la cena pascual muy cargada en sí de simbolismo religioso. No debemos olvidar que el lavamiento de los pies era una costumbre del pueblo de Israel para recibir a sus invitados que habían viajado.

 

     ¿En qué consiste la Santa Cena?

     La cena del Señor, según lo que relata la Biblia fue de la siguiente manera: Jesús tomó el pan, y lo partió y distribuyó entre sus discípulos diciendo: «Esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí» (1 Co 11.24). Después los invitó a tomar de la copa de vino, y dijo: «Esta copa es el nuevo Pacto en mi sangre; haced esto todas las veces que la bebiereis, en memoria de mí» (v. 25).

 

     ¿La Santa cena evangélica es la misma que la eucaristía católica romana?

     No, debido a que Los católico romanos, han interpretado literalmente las palabras de la institución de la Cena: «este pan es mi cuerpo... esta copa es mi sangre», de modo que,  con la bendición del vino y de la hostia  se logra que ellos se transformen en la verdadera sangre y cuerpo de nuestro Señor Jesucristo. Ésta doctrina recibe el nombre de TRANSUSTANCIACIÓN. La iglesia evangélica interpreta que la santa Cena la debemos hacer “En memoria….” Por lo tanto los elementos utilizados solo son representativos de la obra de nuestro Señor Jesucristo.

         En la iglesia primitiva, se acostumbraba antes de la Cena del Señor una comida común que conmemoraba las ocasiones alegres en que Jesucristo partía el pan con sus discípulos (por ejemplo, Lc 24.30;cf. Jn 6.11 y el «partimiento del pan» de Hch 2.42, 46; 20.7; etc.).

         Una gran contradicción se vivió en la iglesia de Corinto estas fiestas se convirtieron en ocasiones egoístas para embriaguez y glotonería que merecieron una severa reprensión de Pablo (1 Co 11.20ss). El apóstol advirtió del juicio que espera a los que participan de los elementos «indignamente... sin discernir el cuerpo» (vv. 27–34).

Tomando la cena del Señor Dignamente (1ª. De Corintios 11:27)

De manera que cualquiera que comiere este pan o bebiere esta copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor.

Aquí habla de participar indignamente de la Cena del Señor; esto es, tratándola como una comida común, el pan y la copa como cosas comunes, no entrando en la conciencia de su solemne significado simbólico.
Lo indigno del hombre natural es lo bajo, lo sucio, lo pobre; como un borracho, una prostituta, un ladrón o alguien sin estudio o falto de conocimiento.

También 1ª. Corintios 11: 28 que dice así:

Por tanto, pruébese cada uno asimismo, y coma así del pan y beba de la copa.

La palabra nos muestra que en ningún momento Dios desea que dejemos de participar lo que desea es que cada uno se pruebe, e indiferentemente de si salió bien o mal de la prueba (que no creo que nadie salga bien) que coma y beba, no entiendo de donde salió esa enseñanza de que si no esta bien que no lo haga.

Pues los versos 31 y 32 dicen así:

Si pues nos examinásemos a nosotros mismos, no seriamos juzgados; mas siendo juzgados, somos castigados por el Señor, para que no seamos condenados con el mundo.

La palabra es tan maravillosa que hasta en caso de ser juzgados, el participar lo presenta como más beneficioso que dejar de hacerlo, pues el hacerlo aunque seamos castigados, nos salva de ser condenados con el mundo, el no participar provoca que seamos condenados con el mundo.

De nuevo Dios nos libera por medio de su palabra y nos da la salida para que no limitemos ni vedemos nuestra participación en la cena del Señor, nos da la salida para no ser juzgados, es el examinarnos para no recibir juicio; no dice: examínese y si esta mal no participe no; dice que si nos examinamos no seremos juzgados, contrario a lo que por años se a predicado.

Concluyo resaltando la importancia de la santa cena como parte de los requisitos para cuidar esta salvación tan grande, como preparación para la venida del Señor, y como un arma poderosa de ministracion de nuestra alma y beneficio para la iglesia en general. Su importancia debe ser tomada en cuenta y realizar los cambios en la estructura ritual de la iglesia, para obtener los grandes beneficios que esta poderosa ministracion ofrece al cuerpo de Cristo.